
EL APIO
Estimad@s amig@s, ahora que por aquí parece que han pasado los fríos es el momento de plantar una singular verdura, sobre todo por el peculiar sabor y olor de sus pencas, y esta es el apio.
Esta planta es natural de Europa Oriental, aunque extendida por todo el litoral Mediterráneo, Medio Oriente y oeste de Asia.
Tanto en el antiguo Egipto como en Grecia, esta planta estaba relacionada con los difuntos y sus enterramientos. Lo utilizaron también los Romanos, pero no fue hasta la Edad Media cuando se desarrollo su cultivo a mayor escala en Europa, dado sus cualidades beneficiosas para la salud.

Para el cultivo del apio no necesitamos de un suelo determinado, pues se adapta bien a casi todos, excepto los encharcados; debe estar mullido y con aporte de materia orgánica, como estiércol o compost, que retenga agua, pero que drene el exceso.

Uno de los problemas de este cultivo es el frío, -que esta planta no resiste-, por lo que hasta que no tengamos una temperatura de 16 a 18º C. no podemos ponerlos en exterior. Un par de meses antes, habremos realizado un semillero bajo abrigo, siendo necesario una temperatura mínima no inferior a 13ª C. para germinarlas y evitar la subida prematura de la flor. Una vez tenga las plantas 15 cm. de alto las trasladaremos al lugar definitivo.
Si no queremos hacer un semillero, podemos optar por adquirir los plantones en viveros, que no suelen ser caros.

El riego en este cultivo es primordial, pues hay que mantener el terreno húmedo, pero es muy importante no encharcarlo, sobre todo al principio del desarrollo, regando de forma abundante. También es muy importante la calidad del agua, pues le afecta mucho la salinidad, frenando el desarrollo de la planta y llegando a provocar enfermedades.

Las plagas y enfermedades más importante del apio son, la mosca del apio y de la zanahoria, cuyas larvas excavan galerías en las hojas y luego en la raíz, pulgones que succionan su savia, y gusanos grises que devoran sus pencas y hojas; en cuanto a enfermedades podemos nombrar al mildiu, que amarillea las hojas y las seca, el tizón, sobre todo en verano, que produce manchas amarilla, luego grises y termina con la necrosis de la hoja, y septoriosis, manchas marrones con puntos negros, abarquillando las hojas y secándolas.
A la hora de recolectar el apio, es importante que no se exponga durante mucho tiempo al sol, a fin de evitar deshidratación y por ende pierda propiedades importantes como el estar crujiente y su característico aroma y sabor. Además es una verdura poco duradera aun en el frigo.

Su consumo nos aportará principalmente: vitamina C y minerales como Hierro, Sodio, Calcio, Potasio y Manganeso.

Bueno compañer@s, espero que os haya gustado la entrada y animaros a plantar en huertos o macetas esta sabrosa y peculiar planta.
Hasta la próxima amig@s
No hay comentarios:
Publicar un comentario