viernes, 8 de junio de 2018

Lechuga final de trucha.

final de trucha
LECHUGA FINAL DE TRUCHA





¡¡¡ Hola amig@s !!!. Hoy quiero mostraros una lechuga que he cultivado estos meses atrás, cuyas semillas me regaló mi amigo  y vecino Miguel Ortiz, de unas que había conseguido en un intercambio, y que le habían comentado que tardaba en subir a la flor con temperaturas altas y que tenía un sabor excelente. Dado que en esta zona del litoral gaditano, en cuanto hace algo de calor, sobre el mes de abril-mayo, las lechugas se espigan y suben a la flor, decidí probar con esta variedad y ver los resultados.

Esta lechuga, llamada "final de trucha", o en su idioma originario llamada "Forellenschluss Lettuce" (alemán), es una antigua variedad Austriaca, que también la llaman "moteada como una trucha", y procede de las lechugas romanas, de porte medio. Tiene un bonito color verde manzana, salpicada de motas granates.

Este tipo de lechugas "moteadas" no suelen verse en los supermercados y comercios de algunas zonas europeas, pues las manchas marrón/rojizas las suelen confundir los consumidores con manchas necróticas o daños en las hojas y no las compran, aunque parece ser que en Holanda son muy apreciadas. 

Se cultivan principalmente porque tienen un sabor agradable y sobre todo no tienen ese toque de amargor que tienen otras variedades, o como dijo mi hija al comerla "no sabe a hierba", en fin que os voy a contar de esta juventud. 
Se suelen cosechar las hojas externas desde abajo, poco a poco,  o cortar todo el cogollo y consumirlo. 

Pero vamos a lo nuestro, que es el cultivo. 

Empecé como siempre haciendo un semillero, sobre el 20 de enero, con sustrato especial para este fin, donde deposité las semillas y las cubrí con un poco del mismo sustrato, apenas unos milímetros. A continuación lo empapé con agua y lo metí en mi invernadero casero.



A los 9 días ya salieron mis pequeñas lechuguitas, y 19 días después ya estaban listas para pasarlas a tierra.



El terreno, a pleno sol, estaba acondicionado anteriormente, arado y con aporte de estiércol maduro, pues lo había preparado para lechugas y donde tenía ya sembradas una cuantas romanas, por lo que  nada más que hizo falta plantarlas. 

En unos 70 días se desarrollaron perfectamente, casi sin ningún tipo de problemas, con temperaturas normales de la zona (suaves) y con bastantes lluvias, por lo que no tuve que regar hasta mediados de abril. Pero si que les afectaron las temperatuas altas, porque a partir de primeros de mayo comenzaron a espigarse.   


El único problema, - y por eso dije casi -, han sido los ataque de gusanos de alambre que se han venido produciendo desde que las planté hasta primeros de mayo, cuando han cesado por completo. Esto me ha obligado a replantar varias. 

He de deciros que estas lechugas deben de atraer a estos gusanos, puesto que estaban plantadas junto a las romanas y a estas no las tocaban. Si desea saber sobre el gusano de alambre pulse aquí.


Después de cultivar y comer las lechugas final de trucha, os diré que me han gustado, y por tanto he dejado florecer varias para recoger sus semillas, pero las voy a sembrar en otoño, así evitaré la subida a la flor prematura por culpa de las temperaturas altas.








Quiero apuntar antes de terminar que, como todas las lechugas, estas requieren suelos ricos y que drenen bien, con riegos frecuentes y con sombra parcial si la cultiváis en climas cálidos.



Bueno amig@s, hasta aquí por ahora sobre esta hermosa y sabrosa lechuga, que pienso plantar este otoño a ver como se da con algo de frío, y que os animo a plantarla, porque además de su agradable sabor, sus manchitas o motas de color darán un toque bonito a nuestros platos, ensaladas, sándwiches o hamburguesas.


- Hasta la próxima compañer@s -


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sábado, 26 de mayo de 2018

Cardo mariano.


CARDO MARIANO




     Mis querid@s amig@s, en estos días estoy recogiendo ya semillas de una magnífica planta que por aquí está terminando su ciclo anual, y me refiero al cardo mariano o Silybum marianum como diría Linneo. Una planta que por rústica se la ningunea, pero que tiene unas propiedades medicinales fantásticas sobre todo para dolencias de nuestro hígado.

Esta planta es originaria de la cuenca mediterránea, pero ya naturalizada en todo el mundo, y como antes decía, es muy fuerte y rústica, que crece en los bordes de los caminos, cunetas de carreteras, corrales, campos baldíos, o cultivados, por que hay muchas personas que lo cultivan en sus huertos, para su uso medicinal, donde crecerán sin apenas prestarle atención.

Es de la familia de las Asteráceas, con un ciclo de vida bienal.
Puede llegar a medir hasta los dos metros de altura, tallo recto y alto, hojas verdes con manchas blancas y provistas de espinas. Flores de color púrpura que darán lugar al fruto, que son aquenios, con su semilla en el interior, unidos al vilano que los hace flotar y desplazarse con el viento.

Florece de marzo hasta julio, dependiendo del clima, y una vez que veamos seca la cabeza floral y su flor púrpura será el momento de recoger las semillas, pero hay que estar muy atentos, pues dada la facilidad de desprendimiento del fruto, como tardemos un poco el viento las hará volar.

En la mitad sur de la Península Ibérica, principalmente, se ha consumido en épocas de hambrunas, sobre todo después de la Guerra Civil (1936-1939) en los años del hambre, utilizándose sobre todo las pencas tiernas de las hojas, guisadas con garbanzos en potajes, fritas o en ensaladas. También se consumen las cabezas florales, como si fueran alcachofines.

Además de emplearse en guisos para alimentación, con sus flores maceradas en agua se hacía cuajar la leche para preparar quesos. También se han usado sus hojas para alimentar a burros, cerdos, cabras, etc.

En algunas zonas se ha utilizado, como ritual para atraer el amor, las cabezas del cardo mariano, recogidas en la Noche de San Juan. 

Esta planta durante milenios se ha empleado para curar diferentes dolencias del cuerpo, desde sus hojas y cabezas florales cocidas, hasta sus frutos y raíz. Pero lo más empleado han sido sus frutos (aquenios) una vez maduros, pues de ellos se extraen un principio activo, la silimarina, que promueve la creación de nuevas células en el hígado.

Se ha utilizado tradicionalmente en España esta planta para remediar los siguientes males:
  • Diarreas.- Cocimiento de cabezas florales.
  • Tos.- El látex de la planta mezclado con miel.
  • Colesterol alto.- Infusión de los frutos.
  • Artrosis.- Friegas de hojas tiernas maceradas en alcohol.
  • Golpes y contusiones.- Raíz en decocción de forma externa sobre la zona.
  • Fiebre.- El agua de la decocción de la planta.
  • Dolencias del Hígado.- Los frutos triturados y en infusión. Hay constancia de que se ha empleado desde hace más de dos mil años para curar diversos dolencias de este órgano; refrendado hoy en día por estudios clínicos, contra daños hepáticos de origen tóxico y ayuda en tratamientos de hepatopatías inflamatorias y crónicas, y de la cirrosis hepática.


A continuación, os indico una forma de realizar una infusión o cocimiento de frutos de esta planta, y que yo tomo:
Una cucharadita de frutos para 250 ml. de agua.


Triturar o moler los frutos.
Poner agua a hervir. Una vez comience el hervor añadirle los frutos triturados.
Dejar hervir 10 minutos a fuego flojo. Una vez que pasen los diez minutos apagar y tapar. Dejar reposar otros 10 minutos.

Colar y tomar una o dos tazas al día.


Aunque está demostrado que es segura la ingesta de preparados de esta planta, dado que no tiene prácticamente toxicidad,  aun en dosis altas, siempre hay que tener precaución y consultar a un especialista si se toman medicamentos para tratar alguna enfermedad. Además puede aumentar la presión arterial. En caso de duda, es mejor informarse o no tomarlo.

Bien compañer@s, esta es otra planta que ha ayudado al hombre a salir adelante desde la antigüedad y en tiempos difíciles, empleada como alimento y como medicamento, aunque relegada y olvidada durante algún tiempo, hoy en día vuelve a resurgir y emplearse como remedio natural en alternativa a los fármacos químicos. 



- Hasta pronto amig@s -


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viernes, 11 de mayo de 2018

Cultivo de Coles de Bruselas


CULTIVO DE COLES DE BRUSELAS




     Estimad@s amig@s, vamos a ver en esta entrada el cultivo de otra de las brassicas más famosas, aunque no tan cultivada en algunas zonas como el repollo o la coliflor, pero igual de buena y nutritiva, que nos aportará su consumo una gran cantidad de vitaminas y minerales. Esta maravilla es la col de Bruselas (Brassica oleracea, variedad gemmifera).

Como podréis adivinar, esta variedad de col fue producida en Bélgica a partir de la selección de otras brassicas, aunque lo peculiar de esta col es su parte comestible, que son unas yemas axilares, semejantes a pequeñas coles, que salen en el tallo, el cual puede llegar a medir un metro de altura.
Esta planta es bienal, con tallo fuerte, hojas grandes y raíz bien desarrollada.

Por sus necesidades climatológicas, que requiere frescor y humedad, este cultivo es idóneo para realizarlo en otoño-invierno en la zona sur de la Península Ibérica, donde las temperaturas invernales son suaves, pues puede resistir temperaturas relativamente bajas, pero no el calor. Aunque una prolongada exposición a bajas temperaturas puede inducir a la planta a la floración prematura. Cada zona geográfica, atendiendo a su clima particular, deberá tenerlo en cuenta para iniciar la plantación.

En relación al suelo, al igual que el brócoli, requiere una buena cantidad de humus en la tierra, por lo que con antelación a la siembra, deberemos agregar estiércol bien descompuesto o compost, dando unas pasadas con la moto-azada para enterrar y mezclar el estiércol con la tierra y dejar el suelo suelto y mullido. Prefiere suelos profundos y que no produzcan encharcamientos, aunque dará muy buen resultado en limosos y en los algo arcillosos que se les agregue materia orgánica.
El PH idóneo estará comprendido entre 6,5 y 7,5.
No resiste los suelos salinos.

Yo realizo unos pequeños caballones para regar en caso necesario, donde colocaré las pequeñas plantitas, que me procuro haciendo un semillero con mes y medio de antelación a la siembra, aunque también podemos optar por poner las semillas directamente en el lugar definitivo. Otra alternativa es comprar plantones en algún vivero especializado.

El marco de plantación que suelo dejar es de 50 cm. entre plantas y de 70 cm. entre filas, aunque también se pueden emplear otros como 60x60 cm., el caso es dejar bastante espacio entre plantas porque necesitan bastante luminosidad.

Con respecto al riego, esta planta necesita bastante humedad en el suelo, por lo que dependiendo de la época de cultivo, habrá que estar más o menos atento al aporte de agua de forma regular para que no le falta humedad y sobre todo que no tenga períodos prolongados de sequía. Pero hay que tener mucho cuidado con los encharcamientos.

Al poner los plantones en tierra, estos deberán tener entre 15 y 20 cm. de altura y con 4 o 6 hojas, y debe quedar enterrado el tallo hasta la altura de las primeras hojas, en el lado del caballón donde menos le de el sol. Regaremos a continuación y mantendremos el terreno limpio de malas hierbas para que éstas no lo ahoguen, sobre todo si hemos optado por poner la semilla directamente en el terreno.

Durante el cultivo, iremos escardando y aporcando un poco de tierra al pie de la planta para mantenerla erguida. También iremos retirando las hojas desde abajo hacia arriba cuando sequen o las pequeñas coles vayan engordando para que no les molesten, y el despunte de la planta con antelación a la recolección.

Este cultivo es uno de los que más tiempo dura en el huerto desde la siembra hasta la recolección, pues dependiendo de las variedades, tendremos el terreno ocupado desde 90 días (supongo que será en invernadero) las más precoces, hasta 250 días las más tardías. Las mías han tardado unos 140 días en dar los primeros repollitos.

Si todo ha ido bien, en unos meses tendremos un montón de yemitas o pequeños repollitos, que iremos recogiendo escalonadamente desde la base de la planta hacia arriba, porque así han ido creciendo.

Cortaremos o arrancaremos con los dedos, con cuidado, las pequeñas coles una vez que veamos que tienen sobre los 3 cm. de diámetro y tienen el aspecto deseado.
Una vez recolectadas lo mejor es consumirlas en fresco lo antes posible, o mantenerlas en el frigo para que aguanten unos días. Caso de tener muchos repollitos podemos blanquearlos en agua hirviendo y congelarlos a continuación.

Las plagas y enfermedades que pueden afectar a este cultivo son prácticamente las mismas que al resto de brassicas, que pueden ser:
  • Pulgones.- Aunque en épocas frías es difícil su aparición, si he tenido ataques en este cultivo del pulgón ceniciento de las brassicas, que he resuelto rápidamente con jabón de potasa disuelto en agua (1 cucharada sopera en 1 lt. de agua). Para ver más pulse aquí.
  • Mosca de la col.- Sus larvas abren galerías en el tallo, provocando la destrucción de los tejidos, e impidiendo el crecimiento cuando la planta es joven. Existen productos químicos para combatirla, aunque totalmente prohibidos en agricultura eco.
  • Oruga de la col.- Larvas de las mariposas Pieris brassicae y Pieris rappae, que devoran las hojas. Se combaten fácilmente empleando Bacillus thuringiensis, que es totalmente ecológico. Para ver más pulse aquí.
  • Cecidomia o mosquito de la col.- cuyas larvas atacan los puntos terminales.
  • Eurydemas.- Chinches que provocan deformaciones en hojas.
  • Vasates.- Ácaro que se introduce en el repollito, provocando daños graves.
  • Mildiu.- hongo endoparásito que ataca hojas y tallo, produciendo manchas cloróticas en hojas que terminan secándose. Para ver más pulse aquí.
  • Tizón o podredumbre  negra.- Causado por la bacteria Xanthomonas sp., que no tiene solución y puede destruir gran parte de una cosecha. Pero necesita temperaturas superiores a 25ºC.
  • Alternaria.- Manchas pequeñas negras en hojas formando círculos concéntricos.

Recordaros, que al igual que otras brassicas, no repetir el cultivo en el mismo lugar hasta pasado 3 años, así evitaremos enfermedades, sobre todo la hernia de la col. 

Bueno amig@s, hasta aquí por hoy en este cultivo que os animo a realizarlo y disfrutarlo, sobre esta planta que nos dará un montón de ricos y sabrosos repollitos, pero que a su vez es bonita y diferente a otras brassicas por su peculiar forma, sobre todo al quitar las hojas más bajas y quedar expuestas las pequeñas coles. 

Hasta pronto compañer@s y sed felices.

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viernes, 27 de abril de 2018

Plaga del gusano de alambre.

EL GUSANO DE ALAMBRE





     Hola estimad@s amig@s, vamos a conocer en esta entrada una de las plagas que pueden destrozarnos los cultivos y no la vemos, sólo podemos intuirla al observar el estado en que quedan las plantas después de sus ataques. Dicho estado de decaimiento de la planta y el tiempo que ha tardado en ello, nos avisa de que bajo ella se encuentra su depredador, de color amarillo-anaranjado brillante e inconfundible: el gusano de alambre, también llamado doradillo, oro-vivo, barreneta, etc.

Estos gusanos (hay varias especies) son las larvas de unos coleópteros de la familia de los elatéridos, conocidos como escarabajos click por el sonido (cliqueo o chasquido) que realizan, si están boca arriba o para evitar ser cazados, al lanzarse al aire mediante un sistema que posee en su coraza que los catapulta. Los más comunes que tenemos por aquí son los Agriotes curtus, Agriotes sordidus y Drasterius bimaculatus, entre otros, aunque hay miles por todo el mundo.

Este insecto pasa por cuatro estados para su desarrollo, que son huevo, larva, ninfa y adulto.
Estado adulto
La hembra de estos escarabajos (forma adulta) pone sus huevos blancos en la tierra, de 50 a 300, junto a las raíces de plantas, donde la tierra está fresca y húmeda, pues son delicados. De estos huevos, en 3 o 4 semanas,  nacerán los gusanitos, blancos y frágiles, que comerán en un principio solamente restos orgánicos, siendo al segundo año cuando comienzan a comer raíces y bulbos. Vivirán en el suelo durante varios años, pudiendo durar hasta 4 a 5 años como larvas, según especie y condiciones ambientales,  por eso podemos encontrar distintos tamaños y tonalidades de color, porque se solapan varias generaciones.

Larva
Durante el período de larva, estarán a mayor o menor profundidad, dependiendo del frío o calor y de la humedad o sequedad de la tierra, protegiéndose así del frío invernal o el calor del verano. Por tanto los mayores ataques se darán en primavera y otoño. Esta es la etapa de su vida cuando se alimentan de semillas, raíces y bulbos

A medida que estos gusanos van creciendo mudan la piel y se van quitinizandos y endureciendo, dividiéndose su cuerpo en varios segmentos por medio de anillos. Su color es amarillo anaranjado brillante, con zonas más parduzcas. Sus patas, que son tres pares, van insertadas en los anillos torácicos.

La tercera fase o ninfa, la pasan bajo tierra, encerrados en una celdilla donde se han transformados de gusano a pupa blanca,  se parecen a los adultos, aunque van oscureciendo cuanto más se acercan a la transformación. Cuando llega el final del verano se transforman en adultos, pero no saldrán a la superficie hasta la primavera siguiente, en el mes de marzo en las zonas más cálidas.

Una vez que salen como adultos se ocultan bajo las matas, no causando daños a los cultivos pues comen materia orgánica. Efectúan vuelos cortos y su vida se reduce a unas cuatro semanas, tiempo para aparearse y efectuar la puesta.

Como he dicho más arriba, dependiendo de las temperaturas los gusanos suben o bajan en profundidad, por eso cuando las temperaturas se suavisan en primavera suben a las capas superiores, pero una vez comienzan a pasar de 25º C. la temperatura, los gusanos comienzan a bajar a mayor profundidad, pero en lugares más húmedos o sombreados y frescos por la vegetación, como las plantaciones de papas,  seguirán atacando nuestros cultivos. Dándose incluso el caso en climas cálidos y húmedos que las larvas no efectúan el descenso durante el invierno, por lo que los ataques seguirán sin interrupción.

Ataque a patatas
Los cultivos que pueden ser atacados por el gusano de alambre son prácticamente todos, aunque a los que más puede afectar en nuestros huertos son a los de patatas, judías, cebollas, tomates, zanahorias, lechugas, etc., y en cultivos industriales como trigo, cebada, maíz, soja, tabaco, e incluso árboles frutales.
Lechuga caída por ataque

El daño que causan varían en relación al número de individuos que existen por metro cuadrado del terreno, donde se pueden concentrar hasta varios centenares, y durante dos períodos fundamentales en los cultivos como son la primavera y el otoño.
Los ataques más intensos de estos gusanos se nos presentarán en tiempo húmedo y fresco, donde de un día para otro veremos plantas caídas, como si se hubieran secados de repente, o que no crecen, o semillas que no germinan.
Si escarbamos donde estaba la raíz de la planta caída, posiblemente encontraremos al culpable.

Los métodos de lucha contra esta plaga pueden ser:

Uno de los más empleado desde siempre para acabar, o mejor dicho reducir, esta plaga, es arando el terreno en verano, con lo que se consigue que suban a la superficie larvas, ninfas y huevos, y por supuesto no regarlo, así el calor y la falta de humedad acabarán con ellos.

También es una buena práctica la rotación de los cultivos para mantener dentro de unos mínimos el número de individuos, así como cultivar en caballones altos, para que lleguen pocas raíces a penetrar bajo tierra.

La incorporación al suelo de algunas brassicas como abono verde parecen dar buen resultado para control de insectos del suelo, por su alto contenido en glucosinolatos.

Barbechar la tierra también es una opción para disminuir población de estos gusanos, aunque claro, si solo dispones de una pequeña huerta y no puedes sembrar en ella durante meses, pues es mala solución ¿no?.

Existen atrayentes de feromonas para atrapar a los adultos de esta plaga y evitar puestas, aunque se utiliza normalmente para realizar muestreos en fincas, aunque hay que emplear el específico para cada especie de escarabajo. 

Ataque en lechuga
Por supuesto, podemos encontrar en el mercado productos químicos para combatir esta plaga, que normalmente son insecticidas granulados que se incorporan al suelo en el mismo momento de la siembra y a la profundidad de las raíces del cultivo. Este método no se puede emplear para los cultivos biológicos, porque además de a los gusanos de alambre, terminará con lombrices y demás fauna beneficiosas que mantienen vivo el suelo.

Bueno amig@s, como veis, esta plaga al estar bajo tierra tiene difícil solución por lo menos de forma biológica, aunque se están estudiando y efectuando ensayos, con moderadas espectativas de momento, con hongos entomopatógenos y otros productos. Pero la cruda realidad es que una vez que se ha asentado en nuestro huerto esta plaga, tendremos que convivir con ella durante largo tiempo si no queremos emplear insecticidas químicos.

Hasta la próxima entrada compañer@s

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viernes, 13 de abril de 2018

Reproducción de plantas de alcachofas.

alcachofas

REPRODUCCIÓN DE PLANTAS DE ALCACHOFAS





    Estimad@s compañer@s

     Aunque en una entrada anterior  de este blog hablamos del cultivo de la alcachofa, y tocamos de pasada el tema de reproducir las matas para tener más plantas en producción, hoy  quiero hacer una entrada específica sobre cómo multiplicar las alcachofas, de las tres formas más habituales. 

En primer lugar diremos que la alcachofa es una planta perenne, de la familia de las Compuestas, con hojas grandes y de forma lanceoladas o lobuladas, posee tallos erguidos, fuertes que superan los 150 centímetros de altura cuando forman las cabezuelas o capítulos, y su raíz es un rizoma (tallo subterráneo).

Esta planta, una vez que produce el brote floral o alcachofa (llamada también alcaucil), y no se recolecta, producirá una inflorescencia de color azul/violeta, muy bonita, donde producirá las semillas que van pegadas a unos falsos pétalos  y una vez secos, el viento las esparcirá y darán lugar a nuevas plantas de alcachofas.

Pues si queremos tener semillas para sacar nuevas plantas, justo en el momento que empiecen a volar, gracias a su vilano, y dispersarse las semillas (anemocoria) tendremos que recogerlas de la cabeza, tirando de los pelillos donde están agarradas. Este proceso suele darse sobre el mes de julio. A continuación guardaremos las semillas recogidas en un frasco o bolsita, secas por supuesto y en lugar sin humedad y sin luz. Estas semillas tienen un poder de germinación muy largo (hasta 12 años).

En la zona de la costa de Cádiz, donde vivo, los renuevos de alcachofas comienzan a salir a finales de agosto, si tienen algo de humedad (por esas fechas caen las primeras lluvias), por lo que es el momento de hacer un plantel con las semillas recogidas, que brotarán a los pocos días dada la temperatura existente.
Cuando las plantas tengan más de cuatro hojas y podamos manejarlas las pondremos en su lugar definitivo.
Si no disponemos de alcachofas para recoger las semillas, o queremos plantar otras variedades nuevas, existen en el mercado un sinfín de sobres de distintas variedades de alcachofas.


Otra de las formas de multiplicar estas plantas, es por división de su pie o rizoma, llamadas también palos, zuecas o estacas.
Esta forma de reproducir la alcachofa es la que se ha utilizado normalmente en nuestro país desde siempre.
Una vez que a la planta se le han quitado las alcachofas, se dejan de regar y por tanto comienza a secarse. Todos los tallos que nos dieron alcachofas se cortaran a unos 15 cm. desde la base.
Estos tallos secarán y se dejarán ahí hasta que llegue la fecha de replantar nuevas matas. 

Cuando vayamos a plantar las estacas, las escarbaremos con cuidado y cortaremos de la planta madre las que queramos y las sacamos con sus respectivas raíces y yemas; dejando al menos una estaca para que ella siga vegetando. A continuación haremos un hoyo en la tierra, agregamos compost o estiércol muy descompuesto y plantaremos a la misma altura que estaba. Regaremos y los pocos días comenzarán a aparecer las plantitas alrededor. 
 








La tercera forma de multiplicar las plantas de alcachofas es por hijuelos, que son las plantitas que van naciendo de la raíz de la madre.

De las que nacen, normalmente sólo una se desarrollará lo suficiente para dar frutos, el resto quedan bajo esta, a su sombra, y por tanto pequeñas e inservibles. Al principio no tienen raíz propia porque dependen de la madre, pero poco a poco le crecen.

Sobre mediados de enero ya tienen las suficientes raíces estas pequeñas plantas para trasplantarlas, por lo que escarbaremos con mucho cuidado al pie de este plantín y lo separaremos del rizoma primario donde está pegado.
Luego procederemos como con cualquier planta, haremos un hoyo, agregamos compost, estiércol pasado o buena tierra y ponemos el plantín, tapamos y regamos, y ya tenemos otra nueva planta de alcachofa.


Estos son tres métodos de los que disponemos para reproducir plantas de alcachofas en nuestros huertos, aunque en la agricultura intensiva a gran escala existen otros métodos, como mediante los meristemos (tejido embrionario de plantas, capaz de originar, mediante división, otros tejidos nuevos), pero no aptos o disponibles para nosotros.

Deciros que en el huerto orgánico, el primer año las nuevas plantas no suelen dar alcachofas grandes y de calidad, siendo a partir del segundo cuando los renuevos que salgan, de las que plantamos originalmente, los que nos darán buenas alcachofas. 
También apuntar, que debéis elegir muy bien el lugar definitivo donde pondréis las plantas, porque al ser perennes saldrán en el mismo lugar año tras año y con lo que tardan en dar buenas cabezas no es rentable andar cambiándolas de sitio.


Bueno compañer@s, como siempre espero que os sirva esta entrada para aplicarla en vuestros trabajos en el huerto, y si de camino os distrae, pues mejor; ¡¡¡ah!!! y si tenéis alguna duda no cortaros en preguntarme, que en lo que pueda estaré encantado de ayudaros.


Hasta pronto amig@s, sed felices.


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