viernes, 8 de junio de 2018

Lechuga final de trucha.

final de trucha
LECHUGA FINAL DE TRUCHA





¡¡¡ Hola amig@s !!!. Hoy quiero mostraros una lechuga que he cultivado estos meses atrás, cuyas semillas me regaló mi amigo  y vecino Miguel Ortiz, de unas que había conseguido en un intercambio, y que le habían comentado que tardaba en subir a la flor con temperaturas altas y que tenía un sabor excelente. Dado que en esta zona del litoral gaditano, en cuanto hace algo de calor, sobre el mes de abril-mayo, las lechugas se espigan y suben a la flor, decidí probar con esta variedad y ver los resultados.

Esta lechuga, llamada "final de trucha", o en su idioma originario llamada "Forellenschluss Lettuce" (alemán), es una antigua variedad Austriaca, que también la llaman "moteada como una trucha", y procede de las lechugas romanas, de porte medio. Tiene un bonito color verde manzana, salpicada de motas granates.

Este tipo de lechugas "moteadas" no suelen verse en los supermercados y comercios de algunas zonas europeas, pues las manchas marrón/rojizas las suelen confundir los consumidores con manchas necróticas o daños en las hojas y no las compran, aunque parece ser que en Holanda son muy apreciadas. 

Se cultivan principalmente porque tienen un sabor agradable y sobre todo no tienen ese toque de amargor que tienen otras variedades, o como dijo mi hija al comerla "no sabe a hierba", en fin que os voy a contar de esta juventud. 
Se suelen cosechar las hojas externas desde abajo, poco a poco,  o cortar todo el cogollo y consumirlo. 

Pero vamos a lo nuestro, que es el cultivo. 

Empecé como siempre haciendo un semillero, sobre el 20 de enero, con sustrato especial para este fin, donde deposité las semillas y las cubrí con un poco del mismo sustrato, apenas unos milímetros. A continuación lo empapé con agua y lo metí en mi invernadero casero.



A los 9 días ya salieron mis pequeñas lechuguitas, y 19 días después ya estaban listas para pasarlas a tierra.



El terreno, a pleno sol, estaba acondicionado anteriormente, arado y con aporte de estiércol maduro, pues lo había preparado para lechugas y donde tenía ya sembradas una cuantas romanas, por lo que  nada más que hizo falta plantarlas. 

En unos 70 días se desarrollaron perfectamente, casi sin ningún tipo de problemas, con temperaturas normales de la zona (suaves) y con bastantes lluvias, por lo que no tuve que regar hasta mediados de abril. Pero si que les afectaron las temperatuas altas, porque a partir de primeros de mayo comenzaron a espigarse.   


El único problema, - y por eso dije casi -, han sido los ataque de gusanos de alambre que se han venido produciendo desde que las planté hasta primeros de mayo, cuando han cesado por completo. Esto me ha obligado a replantar varias. 

He de deciros que estas lechugas deben de atraer a estos gusanos, puesto que estaban plantadas junto a las romanas y a estas no las tocaban. Si desea saber sobre el gusano de alambre pulse aquí.


Después de cultivar y comer las lechugas final de trucha, os diré que me han gustado, y por tanto he dejado florecer varias para recoger sus semillas, pero las voy a sembrar en otoño, así evitaré la subida a la flor prematura por culpa de las temperaturas altas.








Quiero apuntar antes de terminar que, como todas las lechugas, estas requieren suelos ricos y que drenen bien, con riegos frecuentes y con sombra parcial si la cultiváis en climas cálidos.



Bueno amig@s, hasta aquí por ahora sobre esta hermosa y sabrosa lechuga, que pienso plantar este otoño a ver como se da con algo de frío, y que os animo a plantarla, porque además de su agradable sabor, sus manchitas o motas de color darán un toque bonito a nuestros platos, ensaladas, sándwiches o hamburguesas.


- Hasta la próxima compañer@s -


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