EL OÍDIO
Hola amig@s, en esta entrada vamos a hablar de otra de las plagas fúngicas con que nos encontraremos atacando a cultivos y frutales de nuestro huerto, jardines o plantas de nuestra casa, siendo en este caso el oídio, también llamada ceniza o blanquilla.
El oídio es el nombre genérico que damos a una enfermedad y a unos hongos (unos 900) que atacan a múltiples cultivos y plantas ornamentales de forma superficial (no produciendo daños internos), pero que a través de unos órganos llamados haustorios penetran en las células y extraen nutrientes con el consiguiente debilitamiento de la planta. Estos hongos forman círculos pequeños de color gris-blanquecino, que al aumentar forman al final una capa sobre la superficie de las hojas que impide la fotosíntesis y por tanto detiene el crecimiento vegetativo; el tejido bajo el hongo se necrosa y las hojas y tallos se vuelven amarillas (cloróticas) o marrón y mueren.

Estos hongos durante el invierno puede estar presente entre restos de cultivos anteriores o en plantas que tengamos sembradas desde el otoño en el huerto; pero es al llegar la primavera y comenzar a subir las temperaturas y con una humedad ambiental alta (no necesita película de agua sobre la hoja) comienza a infestar las plantas, pudiendo aguantar las temperaturas altas del verano con solo la humedad ambiental, y llegar hasta el otoño.
La infestación entre plantas se produce principalmente por el viento, que arrastra las esporas de estos hongos de una planta a otra, germinando fundamentalmente sobre las hojas.
Los principales cultivos que se ven afectados por estos hongos son:
Para acabar con estos hongos se emplean productos fungicidas de contacto, dado que está sobre la superficie de la planta es de fácil eliminación, y también sistémicos (penetran en la planta); aunque la contrapartida es que el hongo desarrolla con facilidad cepas con resistencia a algunos de estos productos químicos.
Estos productos de síntesis son incompatibles con la agricultura ecológica.
Para combatir esta enfermedad, se ha utilizado tradicionalmente el azufre, tanto mojable como en polvo, que está permitido en agricultura orgánica por la U.E., aunque sólo si no hay más remedio, pues afecta a la fauna auxiliar de nuestros huertos, a los microorganismos del suelo y muy tóxico para la vida acuática. Está en el mismo caso el empleo de compuestos del cobre, como oxicloruro, sulfato, hidróxido, etc., también permitido por la U.E., aunque restringido a 6 kg. por ha. y año.
Como productos caseros y ecológicos podemos emplear, principalmente como preventivos, la decocción de cola de caballo o la mezcla de leche desnatada en agua al 10 o 20%, añadiéndole bicarbonato sódico.
Las últimas investigaciones en la fabricación de biopesticidas en torno al oídio (biofungicidas), con un formulado 100% natural, están dando unos resultados altamente eficaces.

Para minimizar los riesgos de infestación por hongos en nuestros huertos, podemos realizar algunas labores como limpiar de restos afectados de cosechas y quemarlas, efectuar escardas para quitar malas hierbas, dejar distancia entre plantas, utilizar variedades resistentes, etc., que aunque nos implique un esfuerzo, siempre será mejor que el emplear productos para eliminarlos.
Bien compañer@s, espero que os sirva esta entrada sobre una enfermedad común que se da en nuestras plantas, para poder diferenciarla de otras y poder actuar de forma rápida y eficaz, y que afecte lo menos posible a nuestros cultivos.

Estos hongos durante el invierno puede estar presente entre restos de cultivos anteriores o en plantas que tengamos sembradas desde el otoño en el huerto; pero es al llegar la primavera y comenzar a subir las temperaturas y con una humedad ambiental alta (no necesita película de agua sobre la hoja) comienza a infestar las plantas, pudiendo aguantar las temperaturas altas del verano con solo la humedad ambiental, y llegar hasta el otoño.
La infestación entre plantas se produce principalmente por el viento, que arrastra las esporas de estos hongos de una planta a otra, germinando fundamentalmente sobre las hojas.
Los principales cultivos que se ven afectados por estos hongos son:
Para acabar con estos hongos se emplean productos fungicidas de contacto, dado que está sobre la superficie de la planta es de fácil eliminación, y también sistémicos (penetran en la planta); aunque la contrapartida es que el hongo desarrolla con facilidad cepas con resistencia a algunos de estos productos químicos.
Estos productos de síntesis son incompatibles con la agricultura ecológica.
Para combatir esta enfermedad, se ha utilizado tradicionalmente el azufre, tanto mojable como en polvo, que está permitido en agricultura orgánica por la U.E., aunque sólo si no hay más remedio, pues afecta a la fauna auxiliar de nuestros huertos, a los microorganismos del suelo y muy tóxico para la vida acuática. Está en el mismo caso el empleo de compuestos del cobre, como oxicloruro, sulfato, hidróxido, etc., también permitido por la U.E., aunque restringido a 6 kg. por ha. y año.
Como productos caseros y ecológicos podemos emplear, principalmente como preventivos, la decocción de cola de caballo o la mezcla de leche desnatada en agua al 10 o 20%, añadiéndole bicarbonato sódico.
Las últimas investigaciones en la fabricación de biopesticidas en torno al oídio (biofungicidas), con un formulado 100% natural, están dando unos resultados altamente eficaces.

Para minimizar los riesgos de infestación por hongos en nuestros huertos, podemos realizar algunas labores como limpiar de restos afectados de cosechas y quemarlas, efectuar escardas para quitar malas hierbas, dejar distancia entre plantas, utilizar variedades resistentes, etc., que aunque nos implique un esfuerzo, siempre será mejor que el emplear productos para eliminarlos.
Bien compañer@s, espero que os sirva esta entrada sobre una enfermedad común que se da en nuestras plantas, para poder diferenciarla de otras y poder actuar de forma rápida y eficaz, y que afecte lo menos posible a nuestros cultivos.
Saludos y hasta pronto amig@s
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