miércoles, 26 de agosto de 2020

Cultivos determinado e indeterminados del tomate.

 CULTIVOS DETERMINADO E INDETERMINADO DEL TOMATE





     Hola de nuevo amig@s. Hasta donde me alcanzan los recuerdos siempre he escuchado decir a los que plantaban tomates en sus huertos que los iban a sembrar de suelo o encañados, dependiendo de si los dejaban crecer sin más sobre la tierra o los tutoraban con algún tipo de soporte para ir guiando la mata.
Hoy en día es más normal, sobre todo si leemos alguna publicación especializada o hablamos con un ingeniero, llamarlos cultivos determinados o indeterminados, por eso vamos a ver y aclarar en lo posible estas dos formas de cultivar tomates.

Conforme a la forma de crecimiento, las distintas variedades de tomates se separan en dos grupos, que son: las de desarrollo determinado, en la que los tallos finalizan en un ramillete floral que marca el punto donde termina el crecimiento, y las variedades de desarrollo indeterminado, que son aquellas cuyo ápice, ubicado en la parte extrema del tallo, sigue creciendo indefinidamente y se va guiando sobre algún soporte.

Las tomateras en los cultivos determinados se dejan que crezcan sin intervención alguna, dejando que crezcan tanto el tallo principal como los tallos axilares. Todos estos tallos producirán inflorescencias, y el crecimiento de cada tallo quedará detenido después de un número determinado de inflorescencias, normalmente al darse dos consecutivas. 
El crecimiento de este tipo de cultivo se hace a baja altura y compacto, por lo que se les llama tomates de suelo, y suelen tener un periodo de crecimiento corto.
Aunque se pueden cosechar estos tomates varias veces, lo normal es hacerlo una sola vez, porque suelen madurar al mismo tiempo (90 a 150 días después del trasplante), y empleando, en las plantaciones industriales, maquinaria en su recogida.
Este tipo de tomates es el que se emplea para fines industriales, como la realización de conservas enlatadas, zumos, ketchup, etc., y algunas variedades para consumo en fresco.

Durante el cultivo del tomate determinado, las matas terminarán descansando sobre el suelo, con el peligro de que los tomates puedan sufrir pudrición al tocar la tierra húmeda, por lo que es aconsejable en el huerto domestico hacer un acolchado con paja, rastrojo o ramas antes de que los tallos caigan por el peso.
Si los regamos por surco, habrá que ir desplazando este a medida que crezcan las matas, a fin de que permanezcan secos los tallos y los tomates.

Las tomateras en crecimiento indeterminado se produce cuando el extremo superior del tallo crece sin interrupción, o sea, de forma consecutiva, por tanto este crecimiento tiene que ser guiado o tutorado, hasta alcanzar una altura que dependerá del nivel productivo del cultivo (no todas las variedades de tomates dan un mismo número de floraciones). Este crecimiento puede ser deteniendo a través del despunte de este tallo.
Dentro de este tipo de tomates se encuentran la gran mayoría de variedades utilizadas para consumo en fresco.

Esta forma de cultivar tomates se realiza dejando un solo brazo, a lo sumo dos, teniendo que controlar la proliferación de tallos secundarios que nacen en las axilas del tallo principal mediante el destellado o poda. 
A fin de mantener ese tallo erguido y guiado, tendremos que ir aguantándolo sobre algún tipo de soporte, que puede ir desde un encañado tradicional de los huertos hasta un hilo suspendido de un soporte en los invernaderos.

Las etapas por las que pasan las tomateras en crecimiento indeterminado (floración, fructificación y recolección) son más largas que en las de crecimiento determinados, llegando bajo plástico hasta los 300 días.

Los tomates cultivados de forma indeterminada tiene la particularidad de que en la misma mata pueden haber tomates maduros y estar floreciendo al mismo tiempo, por lo que iremos recogiendo los que van madurando, ayudándola así a engordar más las siguientes tandas.  
Estos tipos de tomates se van cosechando de forma manual.

Sin duda las dos formas de producir tomates son buenas, dependiendo de la variedad y para qué queremos los tomates, pues una nos dará todos (o casi) al mismo tiempo a cambio de poco trabajo, mientras que la otra nos irá suministrando tomates durante toda la temporada pero con mucha más dedicación y laboreo.

Bueno amig@s, creo que ahora tendremos un poco más claro estos conceptos sobre el cultivo del tomate según su crecimiento, pero sin duda yo seguiré llamándolos tomates de suelo o tomates de encañar, que es como se les ha llamado toda la vida.

Saludos a tod@s y hasta la próxima. 

🍅🍅🍅🍅  🌞  🍅🍅🍅🍅


miércoles, 12 de agosto de 2020

Elaborar licor de hierbas con plantas de nuestro huerto.

ELABORAR LICOR DE HIERBAS CON NUESTRAS PLANTAS






     

     Hola de nuevo amig@s. Hoy vamos a tratar un tema diferente en este blog y es el hacer un rico licor de hierbas casero con plantas aromáticas de nuestro propio huerto, y algunas otras que podemos tener en los alrededores, en pleno campo.

Desde siempre, los campesinos y agricultores han realizado sus propias comidas, bebidas y conservas con todo aquello que la tierra les proporcionaba y que tenían más a mano, de ahí parten las ideas actuales de la autosuficiencia (y del movimiento "preparacionista"), que se que a muchos os gustan y es el sueño de casi todos nosotros. Pero bueno, ya me estoy enrollando mucho y lo que queremos es hacer un licor casero bueno y agradable al paladar, que nos de alegría y además nos sirva para hacer bien la digestión.

Para empezar, necesitamos botellas de cristal con sus respectivos tapones y con una boca lo más amplia posible para meter y sacar las hierbas que introduciremos en ella; también nos hará falta licor de orujo, vodka blanco, u otras bebidas alcohólicas de boca que no tengan color ni sabor, pero lo más importante de todo son las plantas aromáticas que vamos a recoger para dar sabor al licor.

En esta ocasión he preparado el licor con las siguientes plantas de mi huerto: hierbabuena, salvia, poleo, melisa, hierbaluisa, romero, orégano, tomillo, estragón, menta y hojas de limón, que son las que tenía en ese momento, aunque también se pueden añadir hinojos, flores de azahar, hojas de pino, anís estrellado, zarzamora, y algunas otras. 

Una vez que he recolectado las ramitas y hojas de las aromáticas, las dejo en remojo en agua con unas gotas de lejía de boca para lavarlas y desinfectarlas. A continuación las escurro y las dejo secar, y ya están listas para meterlas en las botellas.  

Introducimos una o dos ramitas de cada planta, dependiendo de que su aroma sea más o menos fuerte (a gusto), y a continuación rellenamos las botellas con el licor que queramos, que como dije al principio, puede ser orujo, vodka sin sabor ni color, etc., y una parte de anís dulce si no queremos que el licor resultante esté demasiado fuerte; llenamos hasta el gollete, seguidamente tapamos con el corcho, meneamos bien las botellas para que mezcle el vodka y el anís, y listo. 
Yo he rellenado una botella con 3/4 partes de vodka y 1/4 de anís dulce, y la otra 1/2 de vodka y 1/2 de anís dulce, así tengo dos sabores un poco distinto.

Guardaremos las botellas en lugar oscuro por un período de unos tres meses, aunque hay quien lo deja dos y otros hasta seis meses. Cuanto más tiempo lo dejemos, más cogerá el licor el sabor de las plantas.
Durante este período, deberemos agitar un poco las botellas para menear el líquido, cada semana, por ejemplo.

Una vez transcurridos los tres meses ya tendremos nuestro rico licor de hierbas de un precioso color verdoso o ámbar, pero antes hay que colar el líquido con un filtro, de los de papel para café por ejemplo, echándolo en otra botella limpia; y ya podemos tomar un sorbo de nuestro elixir casero.
Con un poco de práctica podremos ir graduando o dosificando la cantidad y variedad de plantas a nuestro gusto, hasta conseguir un licor de hierbas personalizado y adaptado a nuestro paladar.

Bueno amig@s espero que os haya gustado esta entrada y la pongáis en práctica, así disfrutaréis de un agradable y rico licor para los "chupitos de después de las comidas", que son digestivos y nos dará una chispa de alegría.

Antes de terminar deciros que hay que beber con moderación.

Hasta pronto y sed felices. 

🍀  🌿  🍂  🍃  🍷  🌸  🌻  🌼

lunes, 13 de julio de 2020

Cultivo del Cilantro.

CULTIVO ORGÁNICO DEL CILANTRO






     Estimad@s compañer@s, hoy vamos a ver en esta nueva entrada el cultivo que he realizado de una gran planta aromática, parecida en tamaño y forma al perejil, pero con un sabor y olor totalmente diferentes, y es el cilantro, cuyo nombre científico es Coriandrum sativum, aunque se le conoce también por culantro, coriandro, anisillo, perejil chino, etc.

Para comenzar diré que es de la familia de las Umbelíferas (como perejil o apio), y es la hierba aromática más cultivada y utilizada en el mundo, con un sabor fuerte y olor agradable y penetrante, ¡¡que a muchos no gusta del todo!!. Su origen pudo ser la zona del Mediterráneo oriental y Oriente Medio, desde donde se expandió por todo el mundo.

Es una planta herbácea, anual, muy parecida en las hojas al perejil, aunque son algo más redondeadas, y que llega a sobrepasar los 90 cm. de altura cuando el tallo está en floración, con florecitas blancas-rosadas en umbelas que producirán unos pequeños frutos, color marrón claro, que aloja unas semillas en su interior. Su raíz es pequeña y ramificada.

El cilantro es una planta que se adapta bien a diferentes climas, desde zonas cálidas hasta zonas con fríos moderados, aunque el gran problema del cultivo del cilantro es la floración prematura en cuanto hace calor, por ser muy sensible a las altas temperaturas. Yo lo planto en otoño cuando las temperaturas comienzan a descender ya después del cálido verano de Cádiz, y como los inviernos no son muy fríos, el cultivo se desarrolla perfectamente hasta mediados del mes de abril que comienza a subir a flor. En climas más fríos se comenzará su cultivo cuando esté finalizando el invierno. 
En cuanto al suelo, se adapta bien a casi todos, con un pH entre 6 y 7 y con buen drenaje, aunque prefiere los sueltos y francos con materia orgánica, como estiércol o compost. Con bastante antelación a la siembra de las semillas añado estiércol muy maduro de caballo y mezclo bien con la tierra arenosa de mi huerto, siendo este el único abono que le proporciono durante todo el cultivo.

Para sembrar el cilantro buscaremos un lugar soleado, aunque puede tolerar unas horas de semi-sombra al día. Una vez preparado el terreno, se van echando las semillas a chorrillo o a voleo y se entierran un poco (de medio a un centímetro). Luego habrá que hacer un aclareo para dejar 15 cm. entre plantas y unos 50 cm. entre filas. Nada más enterrar las semillas regaremos y mantendremos el terreno bien húmedo durante varios días y sin que seque hasta que  estas germinen, lo que ocurrirá entre 15 y 20 días después (dependiendo de la época).

Una vez establecido el cultivo y dependiendo de la época de siembra, habrá que procurarle irrigaciones para mantener el suelo con algo de humedad, aunque en cultivo de otoño-invierno, si las lluvias son las normales de la estación, habrá poco que regar; si escasean las lluvias o cuando llegan las altas temperaturas habrá que hacerlo de vez en cuando, aunque sin pasarnos porque no aguanta el encharcamiento. 

Las labores que deberemos hacer durante todo el cultivo es la eliminación de malas hierbas a fin de que estas no cubran las hojas, sobre todo al principio del cultivo.

La recolección en nuestros huertos de esta planta podemos realizarla desde que comiencen a tener varias hojitas los tallitos, que será a los 60 días, cortando un poco de cada planta, así seguirá creciendo sin problemas y lo tendremos a nuestra disposición cada vez que necesitemos. Industrialmente se van segando las plantas a unos 3 cm. del suelo y pueden rebrotar de nuevo aunque con menor fuerza, así se obtendrán un par de cortes antes de que comience a florecer. También se recolecta la planta entera, con raíz, puesto que estas se utilizan en muchas zonas.
De esta planta también se recogen sus mal llamadas semillas, puesto que son frutos, cuando la planta termina su ciclo de vida, para emplearlas en cocina y medicina tradicional, además de guardarlas para la próxima siembra. 
Es recomendable guardar las semillas en un lugar muy fresco, oscuro y en frasco hermético.

Las plagas y enfermedades que pueden atacar a este cultivo no son muchas, pues es una planta fuerte y resistente, aunque podemos destacar las siguientes:
  • Peca o mancha bacteriana, causada por Pseudomonas syringae, que produce lesiones traslúcidas en las hojas, pero puede llegar a marchitarlas. En cuanto se vean indicios fumigar con oxicloruro de cobre, o como hago yo, que si la enfermedad está en un nivel aceptable y no produce mucho daño, no fumigo.
  • Pulgones, araña roja y algún gusanito o caracolillo que comen las hojas, les daremos unas pasadas con agua con jabón potásico u otros productos ecológicos.
En cocina, y aunque hay gente que cree que es igual que el perejil, es totalmente diferente en aroma y sabor. De esta planta se emplea todo; hojas, tallos y raíces, así como sus frutos. Aunque en nuestro país no es de las aromáticas más usadas, cada vez se utiliza más; siendo en las Islas Canarias muy popular, sobre todo para la elaboración del famoso mojo verde, que tanto me gusta y que a mi modesto parecer no me sale mal del todo cuando lo hago.
En la cocina asiática es un ingrediente para multitud de mezclas o massalas, especialmente el curry. Utilizándose tanto las hojas y el tallo como las raíces y los frutos molidos, con su picante y especiado sabor.
En la cocina latinoamericana se emplea tanto fresco como desecado en multitud de platos como moles, sopas, guisos, salsas, frijoles, guacamoles, etc.
En Europa se utiliza en lugar del perejil, en ensaladas, salsas, también en la elaboración de embutidos, pan de centeno e incluso en la elaboración de cervezas.

El consumo de esta planta aportará a nuestro organismo vitaminas como A, C y K, principalmente, y minerales como hierro, potasio, magnesio, sodio, fósforo, calcio, cobre y manganeso, entre otros. Además su ingesta nos sirve como remedio natural contra la salmonella, combate el colesterol, es un aliado contra la diabetes pues ayuda reducir los niveles de glucosa, potente antiinflamatorio, bactericida natural, ayuda a combatir gripes y resfriados gracias a sus vitaminas y ser expectorante, además de afrodisíaco pues formaba parte de la famosa bebida hipocrás. Si todo esto os parece poco, también es un excelente digestivo, mejora el mal aliento limpiando la boca de toxinas, y en infusión ha servido contra la conjuntivitis desde hace miles de años. 
Por ponerle una pega a esta hierba, los expertos informan que un consumo excesivo podría aumentar la sensibilidad a la luz solar, y que las embarazadas no la consuman sin consultar antes con su médico.
fruto del culandro
Bien amig@s, como veis el cilantro es una hierba aromática maravillosa que no puede faltar en algún rincón de nuestro huerto o maceto-huerto, siendo fácil su cultivo y no da trabajo alguno; así que os animo a plantarla y consumirla tanto por su sabor en cocina como por la cantidad de beneficios que nos aporta, sin contar con la felicidad que sentimos cuando nuestros cultivos crecen.

Hasta pronto y cuidaros mucho.

         


martes, 30 de junio de 2020

Cultivo orgánico del ajo elefante.

ajo elefante

CULTIVO ORGÁNICO DE AJO ELEFANTE






     Hola de nuevo amig@s. En esta entrada vamos a hablar de una hortaliza que morfológicamente está más relacionada con el puerro pero fisiológicamente se parece más al ajo, pero a lo grande, por eso se llama ajo elefante, aunque también se le conoce como ajo chilote, ajo blandino, ajo ruso, etc. Su nombre científico es Allium ampeloprasum var. ampeloprasum, aunque autores modernos lo están nombrando como Allium ampeloprasum var. complex.

Esta planta pertenece a la familia Allium, cuyas especies están distribuidas por el hemisferio norte, en una franja que va desde toda la cuenta mediterránea hasta la parte occidental de oriente medio.
En tratados agrícolas de Al-Ándalus, los andalusíes hablaban de una variedad de puerro con divisiones y que alrededor de su cabeza nacen granos del tamaño de un garbanzo; parece ser que se trataba del ajo elefante u otra variedad muy parecida. (1)

Bueno, vamos a empezar a hablar sobre su cultivo, y diré que es igual que el del ajo blanco común, aunque en zonas costeras como pasa aquí en la de Cádiz con mucha humedad ambiental, se da mejor el ajo elefante pues es menos propenso a tener enfermedades.

El ajo elefante es un cultivo que requiere un clima templado y exposición totalmente soleada, aunque al principio de su plantación necesita de fresco para salir de la dormancia y para tener un buen desarrollo posterior, por lo que precisa de un período de bajas temperaturas, pero en menor medida que el ajo común.
Se adapta bien a diferentes ambientes y puede haber mejorado con los distintos climas y prácticas de cultivo.

El suelo ideal para cultivar ajo es franco arenoso o franco arcilloso, con un pH entre 6,5 y 7. Es importante que tenga bastante materia orgánica, que retenga humedad pero que a la vez drene el exceso de agua. Yo añado semanas antes de preparar la tierra una buena cantidad de estiércol pasado de caballo, único abono que aporto durante todo el cultivo, y lo mezclo con la tierra. Luego, antes de plantar el ajo, le doy un par de pasadas con la moto-azada para dejarla suelta y mullida. 

Hago unos caballones y sobre ellos entierro los dientes de ajo a una profundidad de 8 centímetros al ser un suelo arenoso; si fuera suelo arcilloso deberá enterrarse algo menos. 
Al plantar sobre caballones, la cabeza se formará algo por encima del nivel de la tierra, así estará a salvo de un exceso de humedad y de posibles enfermedades. 
El marco de plantación puede ser de 20 centímetros entre golpes y unos 50 centímetros entre filas; aunque en cultivo comerciales se deja menos.

La época en que se suele plantar el ajo elefante es desde primeros a mediados de octubre en el hemisferio norte, siendo significativo que cuanto más atrasemos la siembra menor será el resultado final. 

Como hemos dicho arriba, al plantar necesita días frescos y cortos para germinar; luego para crecer y comenzar a formar los bulbos las temperaturas han de estar en torno a los 20 grados centígrados y más horas de luz solar (fotoperiodo largo), y para finalizar deberán tener temperaturas altas para endurecer los dientes y comenzar la maduración.

Como la siembra se realiza en otoño, época de lluvias por estas zonas, el riego quedará supeditado a la falta de las mismas, por lo que caso de no producirse tendremos que efectuar riegos moderados de vez en cuando para conseguir que el suelo tenga siempre algo de humedad, porque debemos tener presente que los ajos tienen un sistema radicular poco ramificado y poco profundo. Hay que tener mucho cuidado con no pasarnos con los riegos pues a este cultivo no le gusta los encharcamientos, que les producirá enfermedades fúngicas.
También hay que señalar que el estrés hídrico es muy perjudicial para este cultivo, cayendo significativamente el rendimiento si lo padece en algún momento durante el desarrollo.

En cuanto a enfermedades que pueden atacar este cultivo tenemos la roya, el mildiu, la botritis, la alternaria y algún tipo más de podredumbre, todas ellas causadas por hongos, que con tratamientos con sulfato cuprocálcico,  oxicloruro de cobre, o infusiones de cola de caballo, manzanillas, etc. podemos resolver o cuanto menos detener y controlar. Y en cuanto a plagas, señalaré que las más importantes son algún tipo de nematodo, trips, larvas de algunas moscas y polillas, y gorgojo del ajo.

Durante el cultivo deberemos de realizar varias acciones o cuidados como la eliminación de malas hierbas, para lo cual efectuaremos varias escardas a mano; además al quedar la tierra más suelta se aireará y ayudará a que el ajo engorde con más facilidad. También tendremos que estar atentos cuando brote el escapo floral, que será unas cinco semanas antes de la cosecha, para cortarlo o arrancarlo, así toda la energía y nutrientes de la planta se dedicarán a engordar los dientes, en lugar de producir una flor y semillas inservibles.







Para comenzar a recoger o cosechar las cabezas de ajo elefante, tendremos que esperar algo más de 7 meses desde la plantación, y previamente habremos dejado de regar unas 2 o 3 semanas antes, así el suelo seca y comienza el proceso de curado del ajo. El momento oportuno será cuando la planta comience  a decaer y mostrar necrosis en hojas y tallo, tornándose a un color entre amarillento y marrón en un 60% de la parte aérea de la planta.

A la hora de sacar la cabeza es aconsejable ayudarse de una horca, que clavaremos en la tierra cerca de la cabeza y haremos presión hacia arriba, así la tierra se suelta y abre y podemos sacar toda la planta sin dañar el bulbo.
Yo suelo dejar las plantas recién sacadas en el mismo suelo durante 24 horas, así queda seca la tierra que pueda traer adherida y se desprende con facilidad. A continuación hay que ponerlos a la sombra y ventilados, de esta forma curarán los dientes y secarán hojas y tallo; yo los cuelgo en grupo de tres plantas en un porche sombreado, eso sí, hay que mantenerlos secos y protegidos de una posible lluvia. Una vez que veamos seco el cuello, desgranaremos los ajos y guardaremos en un cuarto sombreado, secos y con temperatura no inferior a 18º C.

Cuando se recolectan los ajos elefantes traen pegados una especie de semillas o dientes pequeños, que son propágulos de resistencia, de color marrón claro y del tamaño de un garbanzo, que pueden ser utilizados para la propagación de nuevas plantas de ajo elefante, aunque dará un solo bulbo o diente, de forma redondeada. Si este bulbo lo plantamos a la siguiente temporada ya dará una cabeza normal de ajo elefante.

Dada la dureza de estos propágulos de resistencia, antes de plantarlos es conveniente tenerlos varios días en agua.

Aunque se dice que el sabor del ajo elefante es más suave que el del ajo común, yo os diré que los que yo cultivo son parecidos o iguales a estos en cuanto a sabor, olor y picor, y se pueden emplean en cocina de la misma forma que los demás ajos, aunque al tener ese gran tamaño puede dar bonitos juegos en las presentaciones de los platos.
La ingesta del ajo elefante nos proporcionará vitaminas del grupo C, y algunas del grupo B, y minerales como el calcio, fósforo, hierro, sodio y potasio y microelementos como manganeso, cobre, selenio y zinc, y también posee ácido salicílico.

Para rematar y según el doctor en medicina por la Universidad Complutense de Madrid Don Josep Lluis Berdonces Serra, escritor también sobre temas de fisioterapia, iridología y medicina natural, nos dice en su libro "Cómo cura el ajo" que las asombrosas virtudes del ajo, verdadera panacea médica, son incontables: poderoso antibiótico natural, remedio eficaz contra el reumatismo y para las afecciones del aparato digestivo y respiratorio, combate el exceso de colesterol, normaliza la tensión sanguínea y previene la arterioesclerosis. También opina que deberíamos de pensar que las bondades de la dieta mediterránea, de la que tanto se habla, quizás gran parte de ello sea debido al humilde ajo.

Bueno y hasta aquí por hoy querid@s amig@s, espero que os guste y os sirva esta entrada sobre el cultivo del ajo elefante, que es muy sencillo y fácil de realizar, y que quedaremos maravillados al cosechar y ver salir de la tierra esa enorme cabeza que nos hará gozar de felicidad y dará por bueno todo el tiempo y esfuerzo que hemos invertido en cultivarlo.


Que os vaya bien a tod@s, cuidaros y hasta pronto.


🧄 🧄 🧄  👩‍🌾 🧄 🧄 🧄







(1) Plantas hortenses en Al-Ándalus: Monocotiledóneas. E. GARCÍA - J. E. HERNÁNDEZ - J.Mª CARABAZA - A. JIMÉNEZ - E. MARTÍN

domingo, 7 de junio de 2020

El Salsifí.

EL SALSIFÍ






     Estimad@s compañer@s, hoy vamos a tratar de otra de las plantas silvestre que crecen aquí en mi huerto y los alrededores, que se consumió bastante en otras épocas, y aunque hoy en día se sigue consumiendo, es desconocida para muchos; esta maravilla se llama salsifí (Tragopogon porrifolius) o barba cabruna como se la conoce vulgarmente.

El género Tragopogon incluye unas 70 especies, distribuidas por la zona mediterránea, Europa y parte de Asia templada, aunque en esta entrada hablaremos solo del T. porrifolius por ser éste el auténtico salsifí.

Esta planta es de la familia de las Asteraceae (por su flor en forma de estrella), pudiendo alcanzar una altura de algo más de 1 metro cuando florece. Es bienal, con hojas verdes finas y largas formando una roseta central; floreciendo de abril a junio en el segundo año, con tallos erectos donde se abrirán unas flores de color violeta o morado, que al fructificar darán lugar a una especie de bolas plumosas de más de 10 cm. de diámetro, donde se desarrollarán los aquenios fusiformes (o cipselas) con un vilano en la punta para volar y desplazarse con el viento para conquistar nuevas tierras. Tiene una raíz napiforme de entre 20 y 30 cm., carnosa, de color amarillenta por fuera y blanca por dentro, que es comestible.

Podemos encontrarla por casi toda la Península Ibérica y suelen vivir en campos baldíos, jardines, bordes de los caminos, praderas, etc. Se cultivó durante siglos, hasta que fue desbancado por el de la Escorzonera (Scorzonera hispánica)* o salsifí negro, más productivo y con carne menos fibrosa.

El salsifí, prácticamente no se cultiva ya en España, aunque se recogen todavía los silvestres para consumo humano; cultivándose aún en el norte de África, mediterráneo oriental y algunas zonas de Europa.

Para cultivarlo en nuestro huerto, lo mejor es disponer de un clima templado, con exposición totalmente soleada, y aunque no es muy exigente en cuanto a suelos, si que prefiere los profundos, mullidos y sin piedras o gravas para que las raíces no se bifurquen y se acorten; además que sea fresco y con aporte de materia orgánica como estiércol pasado, y que drene muy bien.

La época idónea para su siembra será finalizando el invierno, y en zonas más templadas en otoño cuando ha pasado el calor veraniego. Plantaremos en líneas separadas a unos 30 cm. unas de otras, y una distancia entre golpe de unos 10 cm., enterrando entre 1 y 2 cm. de profundidad cada semilla y mantendremos bien húmedo el terreno. La germinación se producirá entre 12 y 15 días.

En cuanto al riego, lo realizaremos obviamente en cuando veamos que el suelo comienza a secar en caso de falta de lluvias, así aseguraremos que engorde la raíz. Esta planta tolera la sequedad del terreno, pero su parte subterránea quedará fina y fibrosa.

La enfermedad y plagas más comunes que esta planta puede padecer son la roya blanca, así como ataques por nemátodos y pulgones, aunque como planta silvestre que es, resiste casi todo.

Las labores que deberemos realizar durante el cultivo serán las escardas para eliminar malas hierbas, así como el corte del tallo floral, si se produce, para evitar que la raíz se ponga dura y fibrosa, optando algunos por arrancar y desechar toda la planta directamente en este caso. Si queremos recoger semillas, dejaremos varias plantas sin recolectar y al segundo año emitirá su tallo floral. Las semillas de esta planta tienen un limitado poder germinativo de no más de 2 años.

Desde la siembra a la recolección deben pasar al menos 7 meses para que la raíz adquiera un tamaño adecuado. Para extraerlas, haremos una zanja junto a las plantas para sacarlas enteras, las lavaremos bien de tierra y cortaremos la parte aérea, dejándole 2 o 3 centímetros de tallo para que no pierdan látex.
La recogida se puede realizar escalonadamente, a medida que las vayamos consumiendo.

En cocina, se pueden emplear las hojas basales y los tallos jóvenes, con un ligero sabor a espárragos, en ensaladas y sopas, pero es su raíz, con textura carnosa y sabor a nuez u ostras, lo que más se emplea de la planta, aunque también sus capítulos florales antes de abrir son comestibles.
La raíz hay que limpiarla muy bien y quitarle las barbas, a continuación se cuece durante unos 40 minutos para que no sea indigesta y le quitaremos la piel, pudiendo emplearse en guisos, sopas, purés, salteadas, etc., y hasta frita, cortada en finas lonchas.

El consumo de esta planta nos proporcionará fibra y carbohidratos, asimismo contiene vitaminas C y muchas del grupo B, y minerales como potasio, fósforo y calcio, principalmente.
Se ha utilizado en medicina popular por sus propiedades depurativas y laxante, antiinflamatoria, hipotensora, etc.

Bueno amig@s, espero que os guste la entrada sobre esta vieja verdura, desconocida para algunos y borrada de los cultivos de nuestros huertos desde hace muchos años, pero que está resurgiendo gracias a la alta cocina como producto gourmet, que la ha puesto de moda desde hace ya unos años, y por ello se está recuperando su cultivo aunque solo sea de forma puntual por algunos horticultores a los que les gusta plantar "cosas nuevas".


                                   Disfrutad de vuestros huertos y hasta pronto.


          




* Aunque la Scorzonera hispánica, pertenece a la familia de las Asteraceae, no es del género Tragopogon.