lunes, 13 de julio de 2020

Cultivo del Cilantro.

CULTIVO ORGÁNICO DEL CILANTRO






     Estimad@s compañer@s, hoy vamos a ver en esta nueva entrada el cultivo que he realizado de una gran planta aromática, parecida en tamaño y forma al perejil, pero con un sabor y olor totalmente diferentes, y es el cilantro, cuyo nombre científico es Coriandrum sativum, aunque se le conoce también por culantro, coriandro, anisillo, perejil chino, etc.

Para comenzar diré que es de la familia de las Umbelíferas (como perejil o apio), y es la hierba aromática más cultivada y utilizada en el mundo, con un sabor fuerte y olor agradable y penetrante, ¡¡que a muchos no gusta del todo!!. Su origen pudo ser la zona del Mediterráneo oriental y Oriente Medio, desde donde se expandió por todo el mundo.

Es una planta herbácea, anual, muy parecida en las hojas al perejil, aunque son algo más redondeadas, y que llega a sobrepasar los 90 cm. de altura cuando el tallo está en floración, con florecitas blancas-rosadas en umbelas que producirán unos pequeños frutos, color marrón claro, que aloja unas semillas en su interior. Su raíz es pequeña y ramificada.

El cilantro es una planta que se adapta bien a diferentes climas, desde zonas cálidas hasta zonas con fríos moderados, aunque el gran problema del cultivo del cilantro es la floración prematura en cuanto hace calor, por ser muy sensible a las altas temperaturas. Yo lo planto en otoño cuando las temperaturas comienzan a descender ya después del cálido verano de Cádiz, y como los inviernos no son muy fríos, el cultivo se desarrolla perfectamente hasta mediados del mes de abril que comienza a subir a flor. En climas más fríos se comenzará su cultivo cuando esté finalizando el invierno. 
En cuanto al suelo, se adapta bien a casi todos, con un pH entre 6 y 7 y con buen drenaje, aunque prefiere los sueltos y francos con materia orgánica, como estiércol o compost. Con bastante antelación a la siembra de las semillas añado estiércol muy maduro de caballo y mezclo bien con la tierra arenosa de mi huerto, siendo este el único abono que le proporciono durante todo el cultivo.

Para sembrar el cilantro buscaremos un lugar soleado, aunque puede tolerar unas horas de semi-sombra al día. Una vez preparado el terreno, se van echando las semillas a chorrillo o a voleo y se entierran un poco (de medio a un centímetro). Luego habrá que hacer un aclareo para dejar 15 cm. entre plantas y unos 50 cm. entre filas. Nada más enterrar las semillas regaremos y mantendremos el terreno bien húmedo durante varios días y sin que seque hasta que  estas germinen, lo que ocurrirá entre 15 y 20 días después (dependiendo de la época).

Una vez establecido el cultivo y dependiendo de la época de siembra, habrá que procurarle irrigaciones para mantener el suelo con algo de humedad, aunque en cultivo de otoño-invierno, si las lluvias son las normales de la estación, habrá poco que regar; si escasean las lluvias o cuando llegan las altas temperaturas habrá que hacerlo de vez en cuando, aunque sin pasarnos porque no aguanta el encharcamiento. 

Las labores que deberemos hacer durante todo el cultivo es la eliminación de malas hierbas a fin de que estas no cubran las hojas, sobre todo al principio del cultivo.

La recolección en nuestros huertos de esta planta podemos realizarla desde que comiencen a tener varias hojitas los tallitos, que será a los 60 días, cortando un poco de cada planta, así seguirá creciendo sin problemas y lo tendremos a nuestra disposición cada vez que necesitemos. Industrialmente se van segando las plantas a unos 3 cm. del suelo y pueden rebrotar de nuevo aunque con menor fuerza, así se obtendrán un par de cortes antes de que comience a florecer. También se recolecta la planta entera, con raíz, puesto que estas se utilizan en muchas zonas.
De esta planta también se recogen sus mal llamadas semillas, puesto que son frutos, cuando la planta termina su ciclo de vida, para emplearlas en cocina y medicina tradicional, además de guardarlas para la próxima siembra. 
Es recomendable guardar las semillas en un lugar muy fresco, oscuro y en frasco hermético.

Las plagas y enfermedades que pueden atacar a este cultivo no son muchas, pues es una planta fuerte y resistente, aunque podemos destacar las siguientes:
  • Peca o mancha bacteriana, causada por Pseudomonas syringae, que produce lesiones traslúcidas en las hojas, pero puede llegar a marchitarlas. En cuanto se vean indicios fumigar con oxicloruro de cobre, o como hago yo, que si la enfermedad está en un nivel aceptable y no produce mucho daño, no fumigo.
  • Pulgones, araña roja y algún gusanito o caracolillo que comen las hojas, les daremos unas pasadas con agua con jabón potásico u otros productos ecológicos.
En cocina, y aunque hay gente que cree que es igual que el perejil, es totalmente diferente en aroma y sabor. De esta planta se emplea todo; hojas, tallos y raíces, así como sus frutos. Aunque en nuestro país no es de las aromáticas más usadas, cada vez se utiliza más; siendo en las Islas Canarias muy popular, sobre todo para la elaboración del famoso mojo verde, que tanto me gusta y que a mi modesto parecer no me sale mal del todo cuando lo hago.
En la cocina asiática es un ingrediente para multitud de mezclas o massalas, especialmente el curry. Utilizándose tanto las hojas y el tallo como las raíces y los frutos molidos, con su picante y especiado sabor.
En la cocina latinoamericana se emplea tanto fresco como desecado en multitud de platos como moles, sopas, guisos, salsas, frijoles, guacamoles, etc.
En Europa se utiliza en lugar del perejil, en ensaladas, salsas, también en la elaboración de embutidos, pan de centeno e incluso en la elaboración de cervezas.

El consumo de esta planta aportará a nuestro organismo vitaminas como A, C y K, principalmente, y minerales como hierro, potasio, magnesio, sodio, fósforo, calcio, cobre y manganeso, entre otros. Además su ingesta nos sirve como remedio natural contra la salmonella, combate el colesterol, es un aliado contra la diabetes pues ayuda reducir los niveles de glucosa, potente antiinflamatorio, bactericida natural, ayuda a combatir gripes y resfriados gracias a sus vitaminas y ser expectorante, además de afrodisíaco pues formaba parte de la famosa bebida hipocrás. Si todo esto os parece poco, también es un excelente digestivo, mejora el mal aliento limpiando la boca de toxinas, y en infusión ha servido contra la conjuntivitis desde hace miles de años. 
Por ponerle una pega a esta hierba, los expertos informan que un consumo excesivo podría aumentar la sensibilidad a la luz solar, y que las embarazadas no la consuman sin consultar antes con su médico.
fruto del culandro
Bien amig@s, como veis el cilantro es una hierba aromática maravillosa que no puede faltar en algún rincón de nuestro huerto o maceto-huerto, siendo fácil su cultivo y no da trabajo alguno; así que os animo a plantarla y consumirla tanto por su sabor en cocina como por la cantidad de beneficios que nos aporta, sin contar con la felicidad que sentimos cuando nuestros cultivos crecen.

Hasta pronto y cuidaros mucho.

         


martes, 30 de junio de 2020

Cultivo orgánico del ajo elefante.

ajo elefante

CULTIVO ORGÁNICO DE AJO ELEFANTE






     Hola de nuevo amig@s. En esta entrada vamos a hablar de una hortaliza que morfológicamente está más relacionada con el puerro pero fisiológicamente se parece más al ajo, pero a lo grande, por eso se llama ajo elefante, aunque también se le conoce como ajo chilote, ajo blandino, ajo ruso, etc. Su nombre científico es Allium ampeloprasum var. ampeloprasum, aunque autores modernos lo están nombrando como Allium ampeloprasum var. complex.

Esta planta pertenece a la familia Allium, cuyas especies están distribuidas por el hemisferio norte, en una franja que va desde toda la cuenta mediterránea hasta la parte occidental de oriente medio.
En tratados agrícolas de Al-Ándalus, los andalusíes hablaban de una variedad de puerro con divisiones y que alrededor de su cabeza nacen granos del tamaño de un garbanzo; parece ser que se trataba del ajo elefante u otra variedad muy parecida. (1)

Bueno, vamos a empezar a hablar sobre su cultivo, y diré que es igual que el del ajo blanco común, aunque en zonas costeras como pasa aquí en la de Cádiz con mucha humedad ambiental, se da mejor el ajo elefante pues es menos propenso a tener enfermedades.

El ajo elefante es un cultivo que requiere un clima templado y exposición totalmente soleada, aunque al principio de su plantación necesita de fresco para salir de la dormancia y para tener un buen desarrollo posterior, por lo que precisa de un período de bajas temperaturas, pero en menor medida que el ajo común.
Se adapta bien a diferentes ambientes y puede haber mejorado con los distintos climas y prácticas de cultivo.

El suelo ideal para cultivar ajo es franco arenoso o franco arcilloso, con un pH entre 6,5 y 7. Es importante que tenga bastante materia orgánica, que retenga humedad pero que a la vez drene el exceso de agua. Yo añado semanas antes de preparar la tierra una buena cantidad de estiércol pasado de caballo, único abono que aporto durante todo el cultivo, y lo mezclo con la tierra. Luego, antes de plantar el ajo, le doy un par de pasadas con la moto-azada para dejarla suelta y mullida. 

Hago unos caballones y sobre ellos entierro los dientes de ajo a una profundidad de 8 centímetros al ser un suelo arenoso; si fuera suelo arcilloso deberá enterrarse algo menos. 
Al plantar sobre caballones, la cabeza se formará algo por encima del nivel de la tierra, así estará a salvo de un exceso de humedad y de posibles enfermedades. 
El marco de plantación puede ser de 20 centímetros entre golpes y unos 50 centímetros entre filas; aunque en cultivo comerciales se deja menos.

La época en que se suele plantar el ajo elefante es desde primeros a mediados de octubre en el hemisferio norte, siendo significativo que cuanto más atrasemos la siembra menor será el resultado final. 

Como hemos dicho arriba, al plantar necesita días frescos y cortos para germinar; luego para crecer y comenzar a formar los bulbos las temperaturas han de estar en torno a los 20 grados centígrados y más horas de luz solar (fotoperiodo largo), y para finalizar deberán tener temperaturas altas para endurecer los dientes y comenzar la maduración.

Como la siembra se realiza en otoño, época de lluvias por estas zonas, el riego quedará supeditado a la falta de las mismas, por lo que caso de no producirse tendremos que efectuar riegos moderados de vez en cuando para conseguir que el suelo tenga siempre algo de humedad, porque debemos tener presente que los ajos tienen un sistema radicular poco ramificado y poco profundo. Hay que tener mucho cuidado con no pasarnos con los riegos pues a este cultivo no le gusta los encharcamientos, que les producirá enfermedades fúngicas.
También hay que señalar que el estrés hídrico es muy perjudicial para este cultivo, cayendo significativamente el rendimiento si lo padece en algún momento durante el desarrollo.

En cuanto a enfermedades que pueden atacar este cultivo tenemos la roya, el mildiu, la botritis, la alternaria y algún tipo más de podredumbre, todas ellas causadas por hongos, que con tratamientos con sulfato cuprocálcico,  oxicloruro de cobre, o infusiones de cola de caballo, manzanillas, etc. podemos resolver o cuanto menos detener y controlar. Y en cuanto a plagas, señalaré que las más importantes son algún tipo de nematodo, trips, larvas de algunas moscas y polillas, y gorgojo del ajo.

Durante el cultivo deberemos de realizar varias acciones o cuidados como la eliminación de malas hierbas, para lo cual efectuaremos varias escardas a mano; además al quedar la tierra más suelta se aireará y ayudará a que el ajo engorde con más facilidad. También tendremos que estar atentos cuando brote el escapo floral, que será unas cinco semanas antes de la cosecha, para cortarlo o arrancarlo, así toda la energía y nutrientes de la planta se dedicarán a engordar los dientes, en lugar de producir una flor y semillas inservibles.







Para comenzar a recoger o cosechar las cabezas de ajo elefante, tendremos que esperar algo más de 7 meses desde la plantación, y previamente habremos dejado de regar unas 2 o 3 semanas antes, así el suelo seca y comienza el proceso de curado del ajo. El momento oportuno será cuando la planta comience  a decaer y mostrar necrosis en hojas y tallo, tornándose a un color entre amarillento y marrón en un 60% de la parte aérea de la planta.

A la hora de sacar la cabeza es aconsejable ayudarse de una horca, que clavaremos en la tierra cerca de la cabeza y haremos presión hacia arriba, así la tierra se suelta y abre y podemos sacar toda la planta sin dañar el bulbo.
Yo suelo dejar las plantas recién sacadas en el mismo suelo durante 24 horas, así queda seca la tierra que pueda traer adherida y se desprende con facilidad. A continuación hay que ponerlos a la sombra y ventilados, de esta forma curarán los dientes y secarán hojas y tallo; yo los cuelgo en grupo de tres plantas en un porche sombreado, eso sí, hay que mantenerlos secos y protegidos de una posible lluvia. Una vez que veamos seco el cuello, desgranaremos los ajos y guardaremos en un cuarto sombreado, secos y con temperatura no inferior a 18º C.

Cuando se recolectan los ajos elefantes traen pegados una especie de semillas o dientes pequeños, que son propágulos de resistencia, de color marrón claro y del tamaño de un garbanzo, que pueden ser utilizados para la propagación de nuevas plantas de ajo elefante, aunque dará un solo bulbo o diente, de forma redondeada. Si este bulbo lo plantamos a la siguiente temporada ya dará una cabeza normal de ajo elefante.

Dada la dureza de estos propágulos de resistencia, antes de plantarlos es conveniente tenerlos varios días en agua.

Aunque se dice que el sabor del ajo elefante es más suave que el del ajo común, yo os diré que los que yo cultivo son parecidos o iguales a estos en cuanto a sabor, olor y picor, y se pueden emplean en cocina de la misma forma que los demás ajos, aunque al tener ese gran tamaño puede dar bonitos juegos en las presentaciones de los platos.
La ingesta del ajo elefante nos proporcionará vitaminas del grupo C, y algunas del grupo B, y minerales como el calcio, fósforo, hierro, sodio y potasio y microelementos como manganeso, cobre, selenio y zinc, y también posee ácido salicílico.

Para rematar y según el doctor en medicina por la Universidad Complutense de Madrid Don Josep Lluis Berdonces Serra, escritor también sobre temas de fisioterapia, iridología y medicina natural, nos dice en su libro "Cómo cura el ajo" que las asombrosas virtudes del ajo, verdadera panacea médica, son incontables: poderoso antibiótico natural, remedio eficaz contra el reumatismo y para las afecciones del aparato digestivo y respiratorio, combate el exceso de colesterol, normaliza la tensión sanguínea y previene la arterioesclerosis. También opina que deberíamos de pensar que las bondades de la dieta mediterránea, de la que tanto se habla, quizás gran parte de ello sea debido al humilde ajo.

Bueno y hasta aquí por hoy querid@s amig@s, espero que os guste y os sirva esta entrada sobre el cultivo del ajo elefante, que es muy sencillo y fácil de realizar, y que quedaremos maravillados al cosechar y ver salir de la tierra esa enorme cabeza que nos hará gozar de felicidad y dará por bueno todo el tiempo y esfuerzo que hemos invertido en cultivarlo.


Que os vaya bien a tod@s, cuidaros y hasta pronto.


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(1) Plantas hortenses en Al-Ándalus: Monocotiledóneas. E. GARCÍA - J. E. HERNÁNDEZ - J.Mª CARABAZA - A. JIMÉNEZ - E. MARTÍN

domingo, 7 de junio de 2020

El Salsifí.

EL SALSIFÍ






     Estimad@s compañer@s, hoy vamos a tratar de otra de las plantas silvestre que crecen aquí en mi huerto y los alrededores, que se consumió bastante en otras épocas, y aunque hoy en día se sigue consumiendo, es desconocida para muchos; esta maravilla se llama salsifí (Tragopogon porrifolius) o barba cabruna como se la conoce vulgarmente.

El género Tragopogon incluye unas 70 especies, distribuidas por la zona mediterránea, Europa y parte de Asia templada, aunque en esta entrada hablaremos solo del T. porrifolius por ser éste el auténtico salsifí.

Esta planta es de la familia de las Asteraceae (por su flor en forma de estrella), pudiendo alcanzar una altura de algo más de 1 metro cuando florece. Es bienal, con hojas verdes finas y largas formando una roseta central; floreciendo de abril a junio en el segundo año, con tallos erectos donde se abrirán unas flores de color violeta o morado, que al fructificar darán lugar a una especie de bolas plumosas de más de 10 cm. de diámetro, donde se desarrollarán los aquenios fusiformes (o cipselas) con un vilano en la punta para volar y desplazarse con el viento para conquistar nuevas tierras. Tiene una raíz napiforme de entre 20 y 30 cm., carnosa, de color amarillenta por fuera y blanca por dentro, que es comestible.

Podemos encontrarla por casi toda la Península Ibérica y suelen vivir en campos baldíos, jardines, bordes de los caminos, praderas, etc. Se cultivó durante siglos, hasta que fue desbancado por el de la Escorzonera (Scorzonera hispánica)* o salsifí negro, más productivo y con carne menos fibrosa.

El salsifí, prácticamente no se cultiva ya en España, aunque se recogen todavía los silvestres para consumo humano; cultivándose aún en el norte de África, mediterráneo oriental y algunas zonas de Europa.

Para cultivarlo en nuestro huerto, lo mejor es disponer de un clima templado, con exposición totalmente soleada, y aunque no es muy exigente en cuanto a suelos, si que prefiere los profundos, mullidos y sin piedras o gravas para que las raíces no se bifurquen y se acorten; además que sea fresco y con aporte de materia orgánica como estiércol pasado, y que drene muy bien.

La época idónea para su siembra será finalizando el invierno, y en zonas más templadas en otoño cuando ha pasado el calor veraniego. Plantaremos en líneas separadas a unos 30 cm. unas de otras, y una distancia entre golpe de unos 10 cm., enterrando entre 1 y 2 cm. de profundidad cada semilla y mantendremos bien húmedo el terreno. La germinación se producirá entre 12 y 15 días.

En cuanto al riego, lo realizaremos obviamente en cuando veamos que el suelo comienza a secar en caso de falta de lluvias, así aseguraremos que engorde la raíz. Esta planta tolera la sequedad del terreno, pero su parte subterránea quedará fina y fibrosa.

La enfermedad y plagas más comunes que esta planta puede padecer son la roya blanca, así como ataques por nemátodos y pulgones, aunque como planta silvestre que es, resiste casi todo.

Las labores que deberemos realizar durante el cultivo serán las escardas para eliminar malas hierbas, así como el corte del tallo floral, si se produce, para evitar que la raíz se ponga dura y fibrosa, optando algunos por arrancar y desechar toda la planta directamente en este caso. Si queremos recoger semillas, dejaremos varias plantas sin recolectar y al segundo año emitirá su tallo floral. Las semillas de esta planta tienen un limitado poder germinativo de no más de 2 años.

Desde la siembra a la recolección deben pasar al menos 7 meses para que la raíz adquiera un tamaño adecuado. Para extraerlas, haremos una zanja junto a las plantas para sacarlas enteras, las lavaremos bien de tierra y cortaremos la parte aérea, dejándole 2 o 3 centímetros de tallo para que no pierdan látex.
La recogida se puede realizar escalonadamente, a medida que las vayamos consumiendo.

En cocina, se pueden emplear las hojas basales y los tallos jóvenes, con un ligero sabor a espárragos, en ensaladas y sopas, pero es su raíz, con textura carnosa y sabor a nuez u ostras, lo que más se emplea de la planta, aunque también sus capítulos florales antes de abrir son comestibles.
La raíz hay que limpiarla muy bien y quitarle las barbas, a continuación se cuece durante unos 40 minutos para que no sea indigesta y le quitaremos la piel, pudiendo emplearse en guisos, sopas, purés, salteadas, etc., y hasta frita, cortada en finas lonchas.

El consumo de esta planta nos proporcionará fibra y carbohidratos, asimismo contiene vitaminas C y muchas del grupo B, y minerales como potasio, fósforo y calcio, principalmente.
Se ha utilizado en medicina popular por sus propiedades depurativas y laxante, antiinflamatoria, hipotensora, etc.

Bueno amig@s, espero que os guste la entrada sobre esta vieja verdura, desconocida para algunos y borrada de los cultivos de nuestros huertos desde hace muchos años, pero que está resurgiendo gracias a la alta cocina como producto gourmet, que la ha puesto de moda desde hace ya unos años, y por ello se está recuperando su cultivo aunque solo sea de forma puntual por algunos horticultores a los que les gusta plantar "cosas nuevas".


                                   Disfrutad de vuestros huertos y hasta pronto.


          




* Aunque la Scorzonera hispánica, pertenece a la familia de las Asteraceae, no es del género Tragopogon.

sábado, 16 de mayo de 2020

Cultivo orgánico del cebollino.


CULTIVO ORGÁNICO DEL CEBOLLINO





     Hola de nuevo amig@s. Vamos a ver una nueva entrada sobre el cultivo en orgánico que realizo en mi huerto de una de las llamadas finas hierbas, y que tod@s conocemos por cebollino, cuyo nombre científico es Allium schoenoprasum, pero que no tenemos que confundir con los plantones de cebollas que por aquí en mi zona los llaman así también.

Esta planta es de la familia Liliáceas y género Allium, como ajo, cebolla, puerro, etc., es plurianual, hojas finas, verdes y puntiagudas, de hasta 60 cm., y con un pequeñito y fusiforme bulbo; es originaria de la zona Rusa de Siberia y Canadá. Ha sido recolectada y consumida por los humanos desde hace miles de años, aunque no se tiene constancia de su cultivo hasta el siglo XVI, alcanzando su mayor fama en el siglo XIX, sobre todo en la cocina francesa.

Pero vamos a lo que nos gusta e interesa, que es su cultivo, por lo que para empezar diré que se puede cultivar en distintos tipos de suelo, pero el que más le gusta es uno franco y con humedad, que drene muy bien, siendo el rango de pH el comprendido entre 6 y 7.
Yo lo cultivo en un viejo baño, rellenado con tierra de mi huerto (arenosa), donde añado algo de sustrato comercial y estiércol, de vaca o caballo; todo ello muy bien mezclado.

La exposición del cultivo es soleado, aunque tolera un poco de sombra, siendo la temperatura idónea entre los 18 y 24 grados centígrados. Las temperaturas bajas ralentizan el crecimiento.

En cuanto a los riegos, es algo a tener muy en cuenta, pues dado su pobre desarrollo radicular y poco profundo, es necesario mantener el suelo en un  estado óptimo de humedad con riego regulares, sobre todo cuando hay vientos fuertes y comiencen a subir las temperaturas, pero no tolera los encharcamientos.

Hay dos formas de hacernos con un buen cultivo de cebollinos. Uno es comprarlo en macetas procedentes de viveros, procediendo a dividir la planta y separar cada pequeño bulbito con sus hojas y plantándolo en su lugar definitivo. El otro sistema es adquirir buenas y sobre todo frescas semillas de cebollinos, que podemos esparcir a chorrillo sobre un pequeño surco en la tierra, o hacer semilleros poniéndolas sobre sustrato y cubriéndolas unos milímetros, manteniéndolo húmedo hasta que germinen las plantitas, que se producirá en unos 14 días. Si fueron sembradas directamente en tierra, tendremos que hacer un raleo para dejar unos 15 cm. entre plantas, y si optamos por los semilleros, una vez que tengan unos 10 cm. de altura los trasplantaremos a su lugar definitivo.

El cebollino es una planta que podemos cultivar en el suelo del huerto directamente o en grandes macetas y recipientes de todo tipo, donde se desarrolla perfectamente.
La labor principal que deberemos realizar durante todo el cultivo del cebollino es la eliminación manual de malas hierbas, para evitar que estas cubran las plantas y las ahoguen y también les puedan transmitir enfermedades.
La inflorescencia se producirá en la primavera del segundo año, formándose un tallo floral terminado en un capullito que al abrir dejará a la vista una pequeña y bonita flor de color malva, que al secar dará un fruto donde aloja varias semillas.

Para cosechar las hojas de cebollinos, las cortaremos a 1 ó 2 cm. del suelo, cuando el tallo tenga más de 6 mm. de diámetro y las hojas pasen de los 17 cm. de altura, dejando alguna hojita pequeña para ayudar al rebrote. El mejor momento para realizar esta operación, es la mañana temprano o la tarde a la caída del sol, pues las altas temperaturas deshidratan y deterioran las finas hojas, siendo indispensable mantenerlas en frigorífico nada más cortarlas.

Al ser una planta que tendremos en el mismo lugar durante unos años, hay que abonarla periódicamente, por lo que después del corte haremos una escarificación del suelo y añadiremos sobre la superficie una capa fina de compost, humus de lombriz, estiércol muy pasado, etc., etc.

Botrytis
Las enfermedades principales que pueden atacar al cebollino son las mismas que en cebollas, puerros, ajos, etc., fundamentalmente producidas por hongos, como moho gris, pudrición blanca, mildiu, manchas púrpuras y manchas foliares, etc., que podemos combatir utilizando preparados de cola de caballo, leche, etc., o también oxicloruro de cobre.

Las plagas más importantes pueden ser: trips, áfidos, ácaros, larvas de dípteros y minadores, para los que podremos utilizar productos caseros como preparados de  jabón potásico, de tabaco, etc., o neem.

También es susceptible a algunos patógenos del suelo, como zoosporas, nemátodos y alguna larva de insectos como la gallinita ciega, por lo que es muy conveniente utilizar sustratos nuevos y limpios. 

En cocina, podemos emplear esta planta en multitud de platos pues posee un agradable olor y sabor, parecido a la cebolla pero mucho más suave y elegante, que dará un toque especial a cualquier comida, pudiendo utilizar de el tanto las hojas y tallos como las flores. Desde siempre la cocina francesa ha sido la que más en valor ha puesto al cebollino, combinándolos con platos como la famosa vichyssoie o el aligot, pero también muy utilizado en el resto de Europa y China, en ensaladas, cremas, sopas, salsas, vinagretas, aceites aromáticos, requesones, mantequillas, quesos, revueltos, o un simple par de huevos fritos en AOVE con cebollinos picados.

El consumo de esta planta nos aportará muchos beneficios a nuestra salud, siendo rica en vitaminas A, C y K, y minerales como azufre y hierro, principalmente. Es especialmente bueno para el sistema digestivo, la circulación sanguínea y mejora el apetito.

Bien amig@s, hasta aquí por hoy sobre el cultivo del cebollino tanto si lo realizamos en campo o en macetas en nuestras casas, fácil de realizar y que da muy poco trabajo una vez que lo tenemos asentado en el lugar definitivo, y que sin duda disfrutaréis de su cultivo, así como de su agradable sabor durante meses.

Que os vaya bien y hasta pronto.


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